sábado, 27 de diciembre de 2014

Botella

Te llamo desesperadamente. ¿Me escuchas?
Espero que me escuches, porque mis fuerzas se han agotado y mi aire es escaso.
En caso de que no me escuches, te escribo esta carta. Espero que algún día la leas. Confío en que solamente tú me puedes rescatar. Confío en que si te llega el mensaje, vendrás. Eres mi única oportunidad. Sabes donde encontrarme.
El espacio en esta hoja es reducido y solamente tengo una botella.
Mando toda mi esperanza en ella.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Paranoia

- Pero... pero... Te-tengo miedo de que no me dejen abordar el tren.
- ¿Por qué? ¿Hay algo mal contigo?
- P-Pues... M-Mi estado actual.
- ¿Te hace diferente en alguna forma?

(Espera, espera... no sé qué estoy haciendo aquí. ¿Dónde estoy? ¿Por qué siento como si pudiera regresar el tiempo? Mi cabeza da vueltas y ese reloj se ve borroso. Ese reloj... ¿el reloj? Demonios, ya olvidé cómo leer un reloj analógico. Y ese reloj no tiene número... ¿qué hora es?)

- It's seven-twenty. You have to go to platform 5.
- Platform 5? a or b?
- Excuse me?
- A or b?
- The long one.

(The long one, the long one. Voy a ir a la única que conozco. Andén 5, Andén 5. La señora se me quedó viendo raro, muy raro. ¿A dónde voy? Sí... Andén 5. ¿Por qué voy para allá? Me lo dijo la mujer de la ventanilla, a la que fui a pregutnar porque no sabía a cuál andén llegar.  Tuve que hacer mucha fila, mi mochila se cayó varias veces. Tuve que recogerla. Esa mochila no es mía, es de Javier. ¿Javier? Javier me podría ayudar... ¿Dónde está el andén?)

- Hey! hey!
- Uh?
- Is this yours? I think you left this behind.

(¡Mi mochila! Pero... yo traía mi mochila conmigo. Mi mochila... Imagina nada más si la hubiera perdido. ¿Y luego qué le digo a Javier? ¡Y trae mi laptop adentro! ¿Javier? ¡Javier! ¿Cuánto tiempo ha pasado? Supongo que debo de bajar esas escaleras... demonios, ¿por qué no hay elevador de este lado? Pero ya no tengo tiempo de irme al otro lado, el tren sale a las 7:40. El tren... ¡El tren! ¿Me dejaran subirme al tren? Espera... ¿por qué siento como si pudiera regresar el tiempo? Esto no me está pasando a mí, esto no puede estar pasándome a mí. ¿Qué hora es?)

- No le hagas caso a ese reloj, está cinco minutos adelantado.
- Ok... entonces son las 6:55.
- Exactamente. ¿Cuánto vas a querer?
- El de 9 Euros, por favor. El que no está combinado.
- Perfecto. Aquí tienes. Enjoy. Be careful, it's strong. 
- Thanks.

No debería de estar haciendo esto. Espera, esto es demasiado para mí. Y mi cuerpo no está acostumbrado... y esta cosa es la pura realidad. Ah, no debí de haber hecho esto. Pero de alguna forma me siento como si todo fuera a salir bien. Ya no me duele la espalda. Vaya, realmente funciona. Ahorita podría correr un maratón. Demonios, subir las dos maletas por las escaleras va a ser difícil. ¿Qué hora es? Ahí se ve un reloj. 7... 7 algo. No puedo leerlo. Demonios a subir las maletas. ¿Qué demonios estás viendo? Deja de verme. Argh. Nada me pudo haber dado más asco que ver tu lengua pasearse por tus asquerosos y gruesos labios. Simplemente no te me acerques. Un peldaño a la vez.

- Excuse me, is this train going to ....?
- Let me see your ticket. Yes, indeed. You are on the right platform, right train.
- Thank you!
(OMG, thank god so much, what time is it? Sí, sí es el tren correcto. Ah, pero... demonios... ¿qué hora es? Ahí hay un reloj analógico. Siete... siete y algo.  ¿Siete cuarenta y cinco? ¡No, no puede ser! El tren salía a las 7:40, ¿por qué no me di cuenta de cuándo se fue el tren? Demonios, ahora sí la regué bien y bonito. ¿Qué sigue ahora? Mis maletas, donde están mis maletas... Aquí. Mi mochila, también. ¡Javier! Ah... él podría venir en mi rescate ahorita, estoy segura que él me ayudaría. Él me hubiera cuidado y nada de esto habría pasado. O podría simplemente seguirlo y no preocuparme por mi estado mental...)

- Are you feeling allright?
- Uh? Yes, yes... sorry. Why?
- Nothing special, just asking. Let me know if you need something.
- Sure, thanks.

Y sí, se fue viéndome. Sigue volteando. Y ahora le dijo a su hija pequeña que no se me acercara. Sí, todos se me quedan viendo ahorita y me rehúyen. Recuerdo caminar por un pasillo lleno de gente, cuando aún pensaba que iba a alcanzar el tren. Es horrible darte cuenta de cómo te voltean a ver. ¿Por qué demonios voltean? Ocúpense de sus asuntos... yo me ocuparé de como demonios voy a sacar esta maleta de este locker. Demonios. Muy apenas pude meter la maleta en el locker y ahora no la puedo sacar. ¿Cómo le hago? Hay muchos compartimentos aquí. Y necesito sacar esta maleta para poder irme al andén. Por cierto, tengo que preguntar de qué andén sale el tren. ¿Por qué siento como si pudiera regresar el tiempo? Tengo sed. Necesito agua, rápido. ¿Dónde hay agua? Yo traía agua en la mochila. Estoy segura. No puedo ni pensar con esta boca tan seca.

- Wait a moment. I am busy.
- Ok.

Y ahora estoy al lado de una mujer policía. Quiero preguntarle si me van a dejar subir al tren, pero no me hace caso. Me ha dejado esperando un buen rato. Quiero saber que hora es. Ya no puedo esperar a que esta mujer me atienda. Es obvio que no  me quiere atender. Sabe que hay algo mal conmigo. ¿Qué hora es? Mejor voy a ver qué hora es. ¿A quién más le puedo preguntar? ¿Qué necesito hacer? Ah sí, necesito ir por mis maletas, no traigo ni siquiera mi mochila. Demonios, están en el lado opuesto de la estación. ¿Qué hora es? Tengo sed.

- You know, we look a lot alike.
- Excuse me?
- Yes, you seem Indian to me.
- Do I? Hey, is this your daughter?
- Yes, my husband is over there. He told me you were scared. Are you scared? Do you need something?
- Mmm... yes... D-do yo-ou know w-what t-time is it-t?
- It's 7:35

Oh, demonios. Debí de haber leído mal el reloj. Pensé que eran las 7:45. Malditos relojes analógicos. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué tengo la mano dentro de mi mochila? Ah, sí. Buscando mi agua. ¿Dónde está mi agua? Yo recuerdo que tenía una botella muy pequeña. ¡Sí! Ah, divino néctar de la vida que recorres mi cuello, acariciando mi lengua y tranquilizando mis sentidos. Ah, ahora me siento mucho mejor. Entonces todavía está el tren aquí... ¿me podré subir? ¿Y si le pregunto a ella? Se ve agradable.

- Yes, and you come from where?
- Mexico.
- Ah! Mexico... Yes, we look a lot alike. I thought you were Indian. Are you allright? Everything is fine. The train is here.
- B-but, I f-fear they won-t-t let m-me b-board the train.
- Why? Is there something wrong with you?
- Well ... you k-know. My c-current state.
- Does it makes you different in any way?
- N-no, b-but...
- Then nothing. Let me help you board the train. Here, you should be in this cabinet.

¿Dónde? ¿Subir? Con estas maletas gigantes, claro. Deja me aseguro de no olvidar mi mochila. Javier se enojaría. Ah, el agua es deliciosa. Y esta mujer me está ayudando muchísimo.

- Come on, go ahead. Everything will be allright. You are now in the train. Hope you have a nice trip.
- Th-thank you!

...
12 horas después
...

- Amorus, a pesar de todo, llegué sana y salva. Te amo.
- Qué bueno. ¿Tuviste algún problema?
- Mmm... Pues...

domingo, 30 de noviembre de 2014

Zapatito blanco, zapatito azul...

¡Dime cuantos años tienes tú!

Si tuvieras que elegir entre vivir en Berlín o vivir en Zurich, ¿te considerarías desafortunado?

Tengo la peor buena suerte que conozco.

Desde que estaba chica, (en la preparatoria, quizá) puse mis ojos en Alemania. Yo quería ir a visitar, ir a estudiar, emigrar a Alemania. Cuando entré a la universidad moví cielo mar y tierra para poder estudiar alemán y que no me costara tanto. Después, cuando comencé a buscar opciones para continuar mis estudios (como a la mitad de la carrera), conocí a la ETH (Eidgenösische Technische Hochschule) la principal universidad de Suiza, la tercera mejor de Europa, la 12a mejor del mundo y el primer lugar fuera de las universidades de Estados Unidos y Reino Unido. De hecho, yo quería irme ahí a estudiar la maestría. Sin embargo, no apliqué precisamente porque ya me habían aceptado en el Cinvestav (algo de miedo también jugó un papel importante ahí... ¿y si no me aceptaban?)

Ahora... Tengo la peor buena suerte que conozco. Tengo dos ofertas de trabajo, como asistente de investigación. En ambas me dan un doctorado al finalizar (me pagan por estudiar, ¡yei!). Una es en Zürich, en la ETH. Otra es en Berlín, en la Freie Universität - Berlin. El de Zürich es en Neuroinformática y el de Berlín es en Proteómica computacional. Ambas tienen sus ventajas y desventajas. Y me tengo que decidir YA. Mañana, cumpleaños de Javier. Y como creo que no le voy a tener regalo de cumpleaños (¡perdón! ¡prometo darte el mejor regalo de cumpleaños que mi amor pueda dar!), al menos quiero regalarle un papelito que diga "Vale por tres años para vivir en _______" (ya depende si es Suiza o Alemania). Quiero de alguna forma retribuirle el hecho de que me apoye tanto (vamos, he cambiado de decisión 5 veces en 7 días y con todos los cambios ha estado de acuerdo).

Ja... no he podido dejar de pensar en eso toda la semana. ¿Mi sueño de la adolescencia o mi sueño académico? Y ahora necesito ayuda. Necesito poder decidir. Digo, esto no es tan sencillo como escoger qué me voy a poner el día de hoy o que voy a hacer de comer.

Ya me voy, de hecho. Eso es un hecho. Con cualquier opción salgo del país la próxima semana. Lástima, yo quería pasar las fiestas decembrinas sin tanto frío y con mi familia, pero creo que eso no será posible. (Me voy a hartar de la nieve, eso estoy segura)

A pesar de todo el estrés que esto me provocó (bajé aproximadamente 3 kilos porque se me olvidaba comer de tanto que estoy pensando en esto), ahorita que lo escribo me doy cuenta que estoy feliz. Me voy a cumplir mi sueño, sea cual sea el que escoja cumplir primero. El otro podrá esperarse unos 4 años, a que termine el doctorado.

 Entonces, ¿águila o sello?

domingo, 23 de noviembre de 2014

La mejor decisión que no he tomado

Estoy frente a la mejor decisión que no he tomado. 

¿B o Z?

¿Alguien que me ayude a decidir?
Y en dos semanas me voy. 
Al menos eso ya es un hecho. 

Libertad voluntaria

Ya no me siento culpable. 

Hace varios días liberé esa culpa. Fue algo que me puse como condición para poder casarme. No me iba a casar aún atada a culpas fantasmas, a sueños vívidos incoherentes, a deseos frustrados. Y puedo decir que me casé libre.

¿Sentiste esa libertad?

No sé para otras novias, pero para mí, mi boda fueron las horas que más rápida y felizmente se me han pasado. ¿Lo sentiste? Tú también te veías feliz. Sé que me has perdonado. Yo también te perdoné.

Hace días me liberé. Fue libertad mental en su más pura expresión. Dejé ir lo que me encarcelaba. Le pedí perdón por haberlo mantenido encerrado también tanto tiempo y le dije que lo perdonaba por haberme tenido tras rejas todo este tiempo. Ese sentimiento de opresión murió para mí hace varios días. Quizá semanas. Quizá meses. Había ido agonizando lentamente, hasta que murió.

Culpa, ya no me necesitas. Ya no me vas a sentir. Culpa, ya no te necesito. Ya te he dejado de sentir.
Ahora camino libre, tomada de la mano de un hombre especial, de una manera tranquila. ¿Caminamos hacia el mismo lugar? No lo sé. Sólo sé que lo quiero acompañar, así como él me ha acompañado a mí.

¿Me das un besito? Ándale, uno ahora que ya tenemos permiso.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Anillos


Las enseñanzas te llegan de donde menos te lo esperas.  Una persona sin un trasfondo académico convencional te sorprende porque entiende el lenguaje de la vida mejor que tú, mejor que nadie.  Y lo admiras, porque esa persona, en su sencillez,  en su sensibilidad y su amor, te hace entender, de una forma tan fácil, algo que para ti sola hubiera sido imposible.

Sólo me queda decir gracias.  La misma felicidad que este acontecimiento  le provoca a usted, me la está provocando a mí.  Creo, y lo creo firmemente, que es la persona más sabia que conozco.  Me ha hecho entender tantas cosas...  Cosas que por mi cuenta nunca hubiera entendido.  Nunca me hubiera salido de mi mundo egoísta, irreal, inconsciente, de no haber sido por una palabra suya, un gesto aquí, una mirada acá.  Una noche de desvelo platicando hasta las siete de la mañana.  Un abrazo en un momento de emoción.

Le agradezco que me haya aceptado con los brazos abiertos en su familia, en su vida.  No sabe lo que esa foto simboliza para mí.  Ver nuestra cara de felicidad en el momento de ponernos los anillos y saber que esa foto la llevará con usted por mucho tiempo, para mí es suficiente.  Saber que, gracias a que conocí a su hijo y que decidimos hacer una vida juntos, la pude conocer a usted, para mí es maravilloso.  Mi vida es más completa desde que la tengo como guía.  Porque sin saberlo, la hice mi guía.  Hoy me di cuenta.  La observo, la escucho y la quiero comprender... como estudiante ávido, atento de lo que dice el maestro.  Usted ha sido mi maestra y espero que lo sea mucho tiempo.  Prometo hacer lo posible por que este cambio en nuestras vidas, del que su hijo y yo fuimos mecha, sea el principio de algo bueno.
Tengo la suerte de que mi nueva familia es maravillosa.  Tanto, que no la siento como nueva.  Para mí es simplemente como si hubiéramos estado separados y nos hayamos reencontrado. Así me ha hecho sentir hoy su detalle.    Cuanto simbolismo pueden encerrar unos anillos y un momento de desorientación.
Y procuraré guardar para siempre esa enseñanza...  Quizá la lección no es para el otro, quizá es para mí.

martes, 30 de septiembre de 2014

Quiero ver

Una grabación muy mal hecha. Pero hecha, a fin de cuentas. Torturen o deleiten sus oídos. Eso ya no depende de mí. Los quiero.

Audio

Sólo un tip: Bájenle a las bocinas. Ya no me quedaron ganas de moverle a la amplificación.


Y ya que estamos aquí: volví a subir un video de hace mucho tiempo. He aquí su dirección.

Hurt - Un momento verborreico

Cross your heart and hope to die

Borraba fotografías, una tras otra. Borraba recuerdos, que sé que en poco tiempo ya no estarán ahí.

Fotografía de azules y amarillos. Borrar. Imagen de un beso. Borrar. Imagen de una fiesta. Borrar. Video de esa fiesta. Borrar. Grabación de audio. Borrar. Carta. Borrar. Video de una canción de café tacuba. Video de un ser de ojos tristes tocando la guitarra y cantando en su casa... Video de una canción de café tacuba. Video...

Copiar. 

Recuperando los datos de un disco duro desahuciado, me di cuenta de que no puedo destruir ese último pedazo de lo que fue mi corazón. A pesar de haber destruido todo lo demás, ese último pedazo se resistió como un héroe. O un villano. 

Quizá me resulte contraproducente. ¡Vamos, ya prácticamente me consideraba libre! Quizá yo sola me estoy atando. No, no es un quizá. Yo sola me estoy atando. Mi única esperanza para desatarme es ir a ese disco duro, a esa memoria, y eliminarla de una buena vez. Lo haré... algún día. Hoy es simplemente demasiado doloroso. Ya mañana será otro día. 

martes, 23 de septiembre de 2014

Formalidad

Si lo dice Facebook y Yang lo bendice con su lengüilla,  entonces quiere decir que es oficial...
Esta lengüilla,  ¿A poco no es adorable?
Me caso.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Plática en la sala de espera

Hace mucho tiempo, fui un pollito. No recuerdo cuánto... justo ahora me puse a recordar. Acabo de regresar a este lugar y me acordé de mis pocos días como pollito.
No sé por qué no podemos recordar nuestras formar cuando estamos ahí... al menos yo nunca he podido. Sólo las recuerdo aquí,  cuando estoy escogiendo una nueva forma.

Hace mucho tiempo, fui un pollito.
Me separaron de mi mamá  y me pusieron en un lugar pequeño,  amontonado con otros como yo. Yo ya no me sentía bien, no estaba a gusto. Incluso la comida me sabía feo.
Un día,  fueron mis papás adoptivos a ese lugar y me rescataron de ahí. Me echaron en una bolsa café,  junto con otro hermanito.
Recuerdo cuando mi mamá me agarraba. Parecía que tenía miedo de que me fuera a caer. Ella no tenía plumas, ni alas, ni pico, pero estar con ella se sentía bien. Era amable y me dejaba dormirme pegado a su piel.
Yo estaba muy cansado, sólo quería estar dormido. Mi mamá intentaba darme agua y algo amarillo que sabía rico. Pero yo tenía muchas náuseas. Mi hermanito sí comía mucho y seguido me molestaba. Estaba quedándome dormido y me picoteaba o me quitaba restos de comida que se me habían quedado en el pico o en las alas. Le gustaba mucho jugar. Yo también quería jugar, pero estaba cansado y tenía frío.

Al día siguiente, estaba tan cansado que ya no quería abrir los ojos. Sentí que me levantaban, pero yo ya no podía moverme. Tenía hambre. ¡Vaya que estaba hambriento! Pero no siquiera podía ver dónde estaba la comida. Sentí agua en el pico... y esa cosa amarilla después,  pero me dio tanto asco que lo vomité todo. Me di cuenta que me limpiaron el pico y me sacaron los moquitos, con lo que pude respirar un poquito mejor, pero no mucho.
En un momento de fuerza, abrí los ojos y vi a mi mamá sin plumas. Se veía preocupada y hacía sonidos que no pude entender.
Inclinó su cabeza, sentí su respiración calientita. Yo tenía mucho frío.  Y hambre.
Escuché de nuevo los sonidos que ella hacía, muy suaves, muy quedos.  Se me quitó el hambre, el frío y el cansancio.

Y regresé aquí.

Esto que te platico fue hace ya tiempo, no sé cuánto. Pero me gusta recordarlo.
Con el tiempo entendí los sonidos que ella hacía y las cosas que decía. Entendí que, al final, me dijo:
"Tranquilo,  todo va a estar bien. Pronto podrás volver a nacer y olvidar este dolor. Perdóname por no haberte podido ayudar. Respira tranquilo, alma de Dios, y vete en paz."

Me dijeron que después que regresé dijo más cosas. Y que me puso en un hoyo en su jardín,  bajo los girasoles. Eso no lo recuerdo, pero les creo.

Ahora estoy aquí , esperando volver a tomar forma. Esta vez me gustaría ser un niño humano. Y me gustaría que ella fuera mi mamá.  Sé que ella me reconocería.

Ya me llaman, tengo que irme.
Deséame suerte.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Sueños necesarios

- Oye... ¿tú recuerdas tus sueños?
- Algunas veces, ¿por?
- ¿Y has tenido sueños raros?
- Ja... pues algunos. ¿Por qué lo preguntas?
- Porque estos últimos días he tenido sueños muy raros. Primero soñé que una chavala que me odiaba estaba en barandales.  Y yo estúpidamente quería ayudarla.
- ¿Pero te odia en la vida real o sólo en sueños?
- Pues la verdad no sé si me odia, sólo la conozco de oídas.  Pero creo que sí.
- ¿Y tú la odias?
- Pues no la quiero mucho, precisamente. Pero no puedo odiarla.
- ¿Cómo que no puedes odiarla?
- Pues... ya ves, que no se me da eso de la empatía.  Normalmente termino poniéndome en sus zapatos.  Pero, bueno, ese no es el punto. Mi sueño terminaba en que ella en cierto modo aceptaba mi compañía. Y pues ya no recuerdo muy bien que pasó,  eso fue hace un par de días.  El sueño horrible fue ayer. Soñé que alguien que quiero mucho me traicionaba de la manera más horrible posible. Se acostaba con mi mamá.
- ¡Ah la chingada! ¿Con la Doña?
- Sí... y yo me enojaba muchísimo. No tienes idea. Principalmente porque no sólo me estaba traicionando a mí,  sino a muchas otras personas.
- No manches, que sueños más pinches locos tienes... deberías de hacerlos una novela.
- Y espera, todavía estoy enojada por ese sueño. Tanto, que ahorita no quiero saber nada de él. Por mí que se vaya a freír monos.
- Achis, pero no te hizo nada  en realidad, ¿no? Sólo soñaste con esa situación.
- Sí,  lo sé... pero, demonios,  no lo puedo explicar.
- Entonces déjame ver si entendí bien. Por tus sueños quieres a la persona que no te quiere,  y odias a alguien a quien querías.
- Algo así.
- Mmm. Bueno, algunos creen que los sueños nos pueden ayudar a sanar. Yo sólo espero que nunca sueñes conmigo.
- Ja... yo no estaría tan confiado.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Despedida

Me enamoré perdidamente de una polaca.   Me enamoré y sigo encantada. También me enamoré perdidamente de una suiza, de una holandesa y de una alemana. La suiza era simplemente fantástica.  Todo de ella era interesante. Todo era hermoso. Simplemente bellísima. La más ordenada de todas, la más cuidadosa, la más amable... y extremadamente tímida. La polaca, por su parte, también era preciosa. Tan  tranquilamente conservadora. Tan generosamente atenta. Tan sorprendentemente parecida a nosotros. Tan tiernamente necesitada de atención. Al principio fue un poco difícil lograr que tuviera confianza, pero una vez que abrió sus puertas, la conexión fue intensa, emocionante... maravillosa. Se dejó ir a raudales, mostrando uno tras otro sus tesoros. La holandesa era relajada... fresca. Tolerante y divertida. Adoraba las fiestas como ninguna otra, aunque lograba un adorable equilibrio entre orden y espontaneidad. Graciosa y nada tímida... era la más accesible de todas. Pero la que se llevó mi corazón, por encima de todas... fue la alemana. No puedo expresar la sensación de pérdida que tengo ahorita al no poder verla. Era... maravillosa. Espectacular. No tan bella y ordenada como la Suiza, tan tolerante como la holandesa, ni tan completamente compatible como la polaca. Pero era simplemente la más especial de todas. Con unas ansias interminables de crecer. Una fuerza vital intensa, aunque tranquila. Una forma de comunicarse esplendorosa. Una disposición completa a conocer más.  Mesurada y amable, abierta y cerrada al mismo tiempo. Guarda un tesoro en su interior al que no es fácil acceder. Pero, si sabes cómo abordarla, puedes sentir como poco a poco te va mostrando sus secretos... si simplemente te acercas lentamente sin juzgarla. Es vulnerable y fuerte. Es contrastante. A todas las extraño.  De todas me enamoré. Y a todas creo volverlas a ver. Estar en ellas. Pasearme por sus calles. Descubrir sus callejones, sus costumbres. Nadar en sus lagos y vestir sus tradiciones. Compartir su lenguaje y conectarme con ellas. Esas ciudades robaron mi corazón... aunque a la mitad no las conozca en persona.

martes, 9 de septiembre de 2014

Facebook sucks

Ja, una de las razones por las que procuro no utilizar Facebook:

La gente piensa que por escribir algo en Facebook (una felicitación,  buenos deseos, una queja, etcétera) inmediatamente lo saben todos su amigos y en particular la persona a la que se etiquetó. Y muchas veces se olvidan de hacer eso mismo que publicaron en persona. Puaf. Eso lleva a situaciones muy incómodas,  como en la que estoy ahorita. ¡¡Yo no quería que mis conocidos se enteraran de algo que me está pasando por medio de Facebook!! Vaya,  totales desconocidos me mandan felicitaciones, mis conocidos me preguntan que porqué  no les había dicho... y lo peor es que son anuncios con palabras súper cursis. Ash.

Y bueno, me quejo aquí,  aunque después le diré a mi familia que no haga eso. Especialmente no adelantarse a las noticias ya definitivas.

¿Pues qué fue lo que pasó?

Fácil.  Andaba de viaje, pero no diré la razón ni el porqué hasta que tenga seguridad. Creo en muchas cosas, pero una de esas no es hacer anuncios prematuros. Eso nunca funciona.

Mejor, espero a que me den una resolución definitiva. Y espero que todo salga bien. Todo sale bien al final.

Condena

Te condeno a una vida de tranquilidad.

Por el daño que has causado inconsciente y conscientemente. Por que tus errores te han traído mucho dolor y sufrimiento, te condeno a ser feliz. Porque sé que antes de tus errores,  fuiste muy feliz. Porque es imposible sufrir mucho sin antes haber disfrutado igual. Por eso, te condeno a una eternidad sin altibajos. A una eternidad de felicidad y complacencia.

Te preguntarás cómo es ése un castigo. Bien, eso es fácil de responder. Tu condena será un irremediable olvido, un infructuoso intento de recordar. Olvidarás tu experiencias. Olvidarás tus amistades y tus relaciones. Olvidarás lo mucho que te esforzaste para llegar a donde estás. Aunque intentes mantener tus recuerdos con videos, fotografías, escritos, detalles, eventualmente guardarlos será en vano. Olvidarás  el porqué de tus acciones. Olvidarás a la gente que amas, que amaste y que te amó.  Olvidarás sus atenciones, gustos,  actitudes... incluso la forma de sus ojos.  Serán para ti borrosas imágenes en la inmensidad de tu fallida memoria. Y eso te hará estar feliz. Porque no recordarás el sufrimiento ni las alegrías. La sensación de llorar por alguien, el arrepentimiento de haber obrado mal y dañado a alguien. La importancia que tienen y tuvieron tus relaciones. El primer beso... y último.  Todo lo olvidarás. Sin embargo, al observar a las personas que te rodean, sabrás que hay algo raro contigo. Sabrás que estás condenada a olvidar, porque verás las emociones de los demás... y estarás celosa. Y luego eso también lo olvidarás y pensarás que tu vida es perfecta,  que no le falta nada.

Esa es la belleza de tu condena.

Te condeno a vivir en una ilusión.  Te condeno a vivir en el presente involuntariamente. Te condeno a recuerdos esporádicos,  a llorar sin razón. Porque alguna parte de tu cuerpo lo recordará.  Algún aroma, algún sonido, algunas palabras o algunas imágenes te traerán la consciencia de lo valiosa que fue tu pérdida. Te condeno a brillar eternamente, condenada a repetir lo que no sabes,  a memorizar sin esperanza.  Te condeno a una felicidad superficial, a ser un punto brillante en la oscuridad.

Te condeno a ser eterna, mi amada mente sin recuerdos.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Eterno

Quiero tener confianza, quiero estar tranquila. Quiero poder dormir... Falta tan poco y se siente como una eternidad. Estas horas se me están haciendo eternas.

sábado, 30 de agosto de 2014

Razones

¿Por qué sigo escribiendo en este blog?

Veamos. Son varias razones.

Principalmente, es mi catarsis. Me encanta escribir. Y no soy muy afecta a mantener un "diario" (siempre se me olvidaba escribir seguido) y el blog es una manera perfecta de escribir algo cuando tu alma se está desbordando, cuando cantar ya no es suficiente (o ya es muy noche como para que despiertes a los vecinos). Solamente así, de vez en cuando.
A veces los sentimientos son demasiado intensos, por lo que escribo más de una vez al día. O no es suficiente desahogo y tengo que escribir varias veces en unos cuantos días... (Como hoy, estoy que muero de nervios).

Secundariamente, me ayuda a recordar. Siempre he tenido problemas para recordar mi vida... detalles nimios e importantes por igual, no discrimino. Recuerdo una vez que un novio lloró porque le dije que no recordaba cómo nos habíamos conocido, ni cómo había sido nuestro primer beso... Pero en fin, es mi maldición y mi bendición, ese desapego involuntario del pasado.

Por último, me gusta pensar que sigo siendo parte de sus vidas, aunque sea de esta manera indirecta. Sí, de todos aquellos que leen este blog. Aunque nunca comenten, aunque ni siquiera cuando nos vemos me digan algo como "Oye, estuvo interesante/horrible/loco lo que escribiste acerca del miedo/pensamiento/desapego/etc". Es mi manera de conectarme contigo, que estás leyendo esto. (Que a veces solamente sea mi ego leyéndolo, pues esa es otra historia).

Ahora sólo me queda la principal ventaja/desventaja (aún no me decido por cual inclinarme).
Mi blog es público. Y siempre lo voy a mantener así (creo).

Una vez ya experimenté que me negaran el acceso a esos recuerdos, esos que se mantienen inermes en forma de conjuntos de letras. Y fue una sensación horrible. Eran recuerdos importantes, al menos para mí. Y no había pensado en copiarlos, en asegurarme de que nunca se perdieran... Lamentablemente, se perdieron. Y ahora no recuerdo qué es lo que olvidé. Sólo sé que lo he olvidado. Para mí, que valoro tanto los recuerdos, fue el mayor acto de crueldad que me pude haber imaginado. Sí, fue cruel, fue innecesario...

Por eso este espacio se mantendrá público. Porque son recuerdos. Valiosos, nimios, exagerados... pero recuerdos al fin. Y no te los voy a quitar.
Cualquiera es libre de venir a verlos, incluso aquellos que me odian. Mis recuerdos son públicos porque es la mejor manera de que se mantengan en el tiempo. En su propio país de las tortugas, donde su gente es tan extraña y tan adorable al mismo tiempo.  Aquí, conmigo. Contigo.

Corazón jadeante

Corazón, ¿el hecho de realmente querer a alguien implica que puedas estar a gusto solo? ¿Y que prácticamente las cursilerías no existan entre ustedes? ¿Que cuando se extrañan, no es con esa ansiedad extrema, sino con un simple: "Sería genial que estuviera aquí"?

Dime, ¿qué es el amor?

Por ahí leí que los humanos nos enamoramos de las historias, hace mucho tiempo. Por eso decía, "quizá sólo me gustan las historias". Regresamos a una historia dramática de amor, una y otra vez, porque necesitamos sentir esa montaña rusa de emociones a la que estamos acostumbrados. Deseamos que nuestra vida sea intensa, que esté llena de cambios, de retos... de finales felices. Y es lo malo de esa actitud. Es como ser adicto a la adrenalina. En el momento en que tu historia con esa persona pierde su intensidad... digamos que cuando te acercas al punto plano de la montaña rusa, en ese momento desearías estar en otro carro, en otra montaña que sea más emocionante. Y entras en un círculo vicioso en el cual entre más sufras y tu vida más parezca una novela, mucho mejor. Quizá por eso algunas personas le huyen a los compromisos. Comprometerte implica salirte de esa montaña rusa y ya no subirte a otra, porque ahora hay que comprarle boletos en el parque de diversiones también a las criaturas.

Sin embargo, Corazón, el amor está precisamente cuando te bajas de esa montaña rusa. No te lo puedo comprobar... es algo que experimenta cada persona. Nadie lo puede hacer por ti.

Dime, mi amigo del alma... ¿te agrada haberte dado cuenta de tu parque de diversiones personal?
Lamento mucho que te hayas caído de la montaña rusa, pero no puedo evitar pensar: "Te lo dije". ¿Cuántas veces no te advertí que te bajaras, que ella no era definitivamente buena compañía? Pero todos queremos ponernos la camiseta de héroes y salvar a nuestra damisela en peligro. Ahora yo tengo que recoger tus pedazos rotos, porque me parte en dos verte así. Me gustaría poder llamarlos a todos los pedazos y que instantáneamente aparecieran en mis manos. Así ya solamente faltaría encontrar las partes que embonan y ponerles pegamento. O coserlas. A fin de cuentas que sabes que me encantan los rompecabezas.

Pero... no te pongas así. Todo tiene solución. En serio... ¡mira! Desde aquí veo un  dedo tuyo. Está señalando a tu corazón, que late desesperadamente.
¿Por qué tu dedo atosiga a tu corazón? ¿Acaso no le basta con ver como lucha por no dejar de latir?
¡Corazón, ven acá! Corazón, deja de llorar... por favor. Por favor. Que vas a hacer llorar al mío también.

Sí, Dedo... Ya me di cuenta que el ojo no está goteando ni está secretando algo que se parezca remotamente a una lágrima. Pero atrévete a decirme que no ves cómo está Corazón, que hasta pareciera que jadeara, intentando tomar fuerzas, agarrarse de aquella pared invisible antes de caer.

Corazón, yo te quiero... ¡escúchame, por favor! No encuentro la forma en lograr que mis latidos lleguen hasta ti. Si por mí fuera, te daría de mi propia sangre para que latieras... Mira, Corazón... Ya recogí una pierna. Aquí está también el brazo derecho. Corazón... voltea a verme, por favor.


domingo, 24 de agosto de 2014

Sueños

Hoy, después de un sueño muy intenso y vívido, me desperté con una canción en la mente. No recuerdo de quién es... y no quiero recordar. Sólo recuerdo que empieza: "sé que cambiaste tu número de teléfono,  y sé que cambiaste hasta el color de tu pelo...".
Es triste.
Una esperaría que después de una serie de tantos sueños vívidos,  despertara con nuevos ánimos para el nuevo día. Que te agradara el hecho de que puedas dormir tan profundamente... que puedas realmente convivir con tu subconsciente ahí.
Pero, no es así.
Es simplemente cansado. Quizá lo estoy haciendo mal. Quizá falta meditar más,  quizá tengo que liberarme del estrés autoimpuesto. Quizá tengo que ver más a mis amigos y salir a disfrutar algún paisaje. Vaya que me hace falta ir al río.  Quizá así serán siempre, porque mi subconsciente es un lugar extraño,  en el que en un momento me balacean y al siguiente me buscan. En el que se puede combinar un bosque, una cabaña,  una hermana y una búsqueda.  En el que puedes ser del sexo contrario,  e incluso soñar eventos que nunca te han pasado,  con personas que no conoces. Y puedes repetir una y otra vez la forma en que te gustarían los eventos imposibles.

La parte que me despertó hoy,  a las 7:41 en específico,  fue cuando me puse a gritar por una ventana "¡Papá, al rato vengo para desayunar". Sólo que ese papá no era mi papá y tenía a un niño pequeño enfrente. Eso fue demasiado incluso para mi subconsciente y fue incapaz de mantener el sueño.  A pesar de que continuó lo que para mí parecieron unos minutos. Quizá fueron horas.

Es simplemente cansado.
Adoro mis sueños, estoy segura de que si les pusiera mejor atención ayudarían a conocerme mejor... pero son cansados. Y me dejan pensando demasiado.

Buenas madrugadas.

martes, 5 de agosto de 2014

Cuatro

Ya solamente faltan 4 semanas.

Me voy, me voy muy lejos. Volveré, pero espero que por poco tiempo.

Si es así, entonces me volveré a ir y ya solamente regresaré a visitar. Pero tú te irás conmigo... Tú, que me has enseñado a ser tranquila, a ser feliz, a disfrutar.

Quiero estar contigo allá. Puedo extrañar a todo mundo, pero a ti no te podría extrañar. No te quiero extrañar. Quiero seguir durmiendo en tus brazos, escuchando tu respiración, verte despertar. Porque la tranquilidad que vivimos no la cambio. Me es absolutamente vital. Me voy solamente si tú te vas conmigo. Si prometes alcanzarme, parto sin problemas.

No quiero distancias, no quiero pruebas. De esas ya ha habido suficientes. Sé que estás haciendo lo posible por llegar incluso antes que yo. Porque no me estás siguiendo en mis sueños, ni apoyándome.

Tenemos el mismo sueño. 
Planeamos juntos, vivimos juntos, realizamos juntos.

Cuatro semanas.

viernes, 25 de julio de 2014

Expectación

Corazón, ¿por qué estás asustada? No pasará nada, todo va a estar bien.
Pero, mi cielo, ¿tienes miedo de no poder lograr tu sueño? No temas, la parte más difícil ya la has hecho.
Yo te acompañaré en mis pensamientos, estaré ahí durante todo tu viaje.
Sí, ya sé que aún falta un mes. ¿Te pone nerviosa no poder llegar a ese día?
Vas a estar ahí, amor. Eso te lo aseguro.
Vas a estar ahí y yo te estaré observando desde aquí. Sabré que estás cumpliendo tus sueños y estaré feliz.
¿Que quieres que te acompañe? Ahora no puedo, pero quizá próximamente iré contigo. Ten la seguridad que no me quedaré atrás. Estaré siempre contigo.

lunes, 23 de junio de 2014

Día de presumir

Hoy es el día de presumir.



Hoy me toca presumir que tengo la mejor salud que he tenido desde que tenía 13 años.  =) Y sí, claro. Mucho mejor que muchas personas que conozco.

Hoy me toca presumir que aunque no hago ejercicio regularmente, puedo correr 2 km. Que como mucho más de 5 verduras al día. Que a pesar de que no estoy a dieta, me mantengo en un peso razonable (me gustaría volver a mis 54 kg, pero eso será para otra ocasión). Que ya no me dan tics nerviosos al dormir. Que mi humor está mucho mejor regulado (lo cual se traduce en más felicidad). Que ya no me duelen las articulaciones y que siento la energía de una niña.

Hoy me toca presumir.

Hoy presumo que he logrado lo que mis doctores pensaban que era imposible:  Curarme sin medicamentos. Me curé de fibromialgia, de mis desórdenes hormonales, de una colecistitis amenazadora, de la gastritis, de la colitis, la acidez (¿qué es eso?), del dolor al comer, del dolor al evacuar, del dolor al caminar. Llevo una vida sin dolor (la mayor parte del tiempo) y eso me hace muy feliz.

No sé si estoy 100% curada (tendría que ir con un doctor para ver eso), pero para el caso no me importa. Yo me siento bien y mis hábitos se refuerzan día a día. Es díficil, especialmente cuando ALGUIEN compra alfajor en el supermercado o tostadas sin gluten. O cuando las carnitas de la esquina huelen tan rico.

Pero vale la pena. Aún falta erradicar por completo la piel geográfica (ahí la lleva, ahí la llevo) y regular bien mi sistema reproductor. Pero mi vida es totalmente diferente a como lo era dos años atrás. Incluso  mi personalidad, creo.

Ya cumplí un año siguiente el protocolo autoimmune y un poco más de un año siguiendo la dieta Paleo. Y estoy mejor que nunca.

Y me demostré a mí misma que la fuerza de voluntad sí existe.

viernes, 20 de junio de 2014

Disfrutando

¡Ah! 

Hoy tiré la basura que se había estado acumulando en mi jardín, en la cocina, en mi casa. Y se siente bien :) El problema ahora será como evitar que se genere nuevamente esa basura. 

Pero, no importa eso ahorita. 
Simplemente hay que dejarse llevar. 

La vida es para disfrutarla. 


jueves, 12 de junio de 2014

Jugando en el río

Esta foto se titula: "Tortu jugando con lodo".

Lo malo es cuando empieza a secarse...


La pongo porque me gusta recordar esos buenos momentos, en los que uno se deja llevar por las niñerías, por flujo del río y de la vida. Ya no quiero pelear más, ya no quiero dañar más. Tampoco quiero extrañar y sin embargo, lo hago.

Pero espero que siempre haya tiempo para jugar en el lodo. ¿Vamos al río?

martes, 10 de junio de 2014

Bonito

Todas las noches muero. 
Todas las mañanas nazco. 

Y todo me parece tan bonito. 



"El pasado no regresa ni aunque nos arranquemos los cabellos de tanto desearlo. Somos nosotros los que lo revivimos, una y otra vez, recordándolo sin cesar."
-C. R. L.                      

Simplemente, mi vida es hermosa.  

¿O son simplemente mis hormonas?  De cualquier manera, no me canso de admirarme. Todo es tan bonito

lunes, 9 de junio de 2014

Palabras

"La Masonería no nos necesita. La masonería existió mucho tiempo antes de nosotros y seguirá existiendo mucho tiempo después de que muramos. Nosotros necesitamos a la masonería." 
V:. G:. M:. J. M. M. 



Y solamente así, una frase, una palabra, se puede quedar grabada en la mente de manera involuntaria.  Las palabras son lo más poderoso de este universo. Es la representación de lo divino, de lo humano y de lo demoniaco. Tienen el poder de hacer y deshacer. 

Simplemente, el lenguaje es lo que nos ha hecho humanos.

viernes, 6 de junio de 2014

Al que canta


Señor,
al hombre que canta
ponle canas en sus sienes,
ponle arrugas en la frente,
ponle piedras en su camino,
y ponle abrojos en sus zapatos.

Pero señor,
no le quites la voz al hombre que canta,
porque muere porque no canta.


-Prof. Magdaleno Montes

jueves, 5 de junio de 2014

Olvido involuntario

Lo siento, en realidad lo siento mucho... pero no puedo recordar tu cara. Ya ni siquiera puedo recordar tu voz. Creo que si la escuchara nuevamente la reconocería, pero no estoy tan segura. Tengo un vago recuerdo de cómo hablabas, de cómo te movías, de las cosas que decías, lo que te gustaba... cómo te vestías. Pero son muy tenues esas impresiones. 

¿Por qué te he olvidado? 

Aún te sigo soñando, aún te sigo pensando. En mis sueños... sé que eres tú, pero no es tu voz ni es tu cuerpo. Te pareces un poco, pero ya no existes más ni en mis sueños. No sabes lo que daría por poder recordarte por completo, como recuerdan otras personas. ¿Por qué demonios olvido tan fácilmente?

Me he empeñado en grabar con fuego tu nombre en mi frente, tus actitudes, tus deseos, tus palabras. Pero no lo he logrado. Lo único que me queda es el concepto de ti. El concepto de lo que fuiste... o de lo que eres para mí. Incluso cuando te veo en fotografías ya no te reconozco... no viene a mí esa sensación de familiaridad, a pesar de qué sé a ciencia cierta que eres tú en la foto. Sin importar qué tan vieja sea. 

¿Por qué me pasa esto? 

Y lo peor de todo es que te extraño, por eso pienso en ti casi todos los días. Te quiero muchísimo, te amo. Tengo muchísimas cosas que me gustaría decirte, compartir contigo, reclamarte, agradecerte... Pero ya no es posible. Y ya no lo será nunca. Fuiste una persona tan importante en mi vida, tan crucial... Y ya no te recuerdo. 

Lloro, simplemente por eso. Dicen que las personas mueren cuando ya nadie los recuerda.

¡Pero, lo juro, juro que no te estoy dejando morir a propósito!

¡¡NO ES MI INTENCIÓN!!

¡Yo quiero que vivas en mis recuerdos, quiero tenerte presente, a mi lado! 
¡Quiero mantener esa conexión contigo...!


Sin embargo, de  poco  valen  mis  esfuerzos. 

Día con día, te observo morir. 
Mueres en mi mente. 


Y el momento llegará, en el que habrás muerto dos veces...



Perdóname, papá. 

martes, 3 de junio de 2014

El jardinero

Sus tres mujeres lo acompañaban, todas en perfecta sintonía, mientras él luchaba por tomar el aire.
No había otro ruido en la habitación más que su respiración entrecortada y el pitido incesante del aparato que estaba a un lado. De vez en cuando se dejaba escapar un sollozo. Todas miraban, expectantes.

No te vayas, amor mío, sin despedirte de mí. 

La más grande no se atrevía a tocarlo. Le bastaba con sentarse al lado izquierdo de su cama y observar. Se le notaba cansada, muy cansada. Sin embargo, ella se mantenía en guardia, aunque no firme ni serena. Era, de las tres, la que más recuerdos tenía. Esa noche su mente era un torbellino. Los recuerdos iban y venían, algunos felices y otros no tanto, sin embargo ella simplemente los observaba con pesar.

Te he vigilado toda la noche y ahora mi párpados están pesados y con sueño. 

La que tenía más entereza era la de en medio. Esa mujer le había escogido, esa mujer le había sufrido. Había sido inmensamente feliz con él y le dolía en el alma lo que ahora estaba pasando. Pero ella mantenía su firmeza, pues pensaba en sus deberes. No podía permitirse ningún momento de debilidad. Su principal razón de vivir y soporte se escurría ante sus ojos, pero ella mantenía la calma externa. Por dentro estaba gritando, como una niña asustada, pero eso ninguna de las otras dos mujeres lo veía.

Temo perderte cuando esté durmiendo.

Ninguna de las tres mujeres permitían que sus párpados se rindieran.
De repente, el lanzó un quejido y su respiración se interrumpió momentáneamente. La segunda mujer posó su mano en su cara de inmediato dándole consuelo, pues se encontraba a su lado, de pie.

Me sobresalto y extiendo mi mano para tocarte. Me pregunto a mí misma: "¿Será esto un sueño?"

A los pies de su cama se encontraba la más pequeña. Sus ojitos estaban llenos de terror y de tristeza, los mantenía posados sobre él, mientras sus manos acariciaban sus pies. Sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo, y no sabía qué era lo que debía hacer. No podía hacer nada para ayudar. De las tres, era la que había compartido menos tiempo con él y la que más disgustos le había ocasionado.

Desde los pies de la cama, miraba a las otras dos mujeres. Compartía el dolor de la primera, mas no lo entendía por completo. Observaba la ecuanimidad de la segunda y eso le daba justo el ánimo suficiente para no romper a llorar. No debía romper a llorar pues sabía que, en cuanto lo hiciera, la segunda mujer perdería la compostura.
Por ello le acariciaba suavemente sus pies, como tantas veces atrás lo había hecho, algunas de ellas incluso con disgusto. Ya ahí no había disgusto, sólo existía el deseo desesperado de detectar alguna especie de respuesta. Pero él ya no respondía.

¡Ah! ¡Si acaso pudiera enredar tus pies con mi corazón y estrecharlos contra mi seno!

Él no podía contestarles. No podía consolarlas.

Hubiera dado todo lo que tenía para poder decirles que sabía que estaban allí. Que las amaba por igual a las tres, de manera particular a cada una de ellas. Que estaba agradecido por poder estar ahí con ellas. ¡Ah! ¡Si tan sólo pudiera decir una palabra!
Pero estaba débil. Cansado.

Resignado.

Deseó seguir formando parte de sus vidas, deseó por observar, poder compartir... abrazar. Regañar con los errores y felicitar en los triunfos.

Intentó verlas... y despedirse.

No te vayas, amor mío, sin despedirte de mí. 

Con tristeza, horror y súbita conciencia de lo que estaba sucediendo, su madre, su esposa y su pequeña hija escucharon al aparato detenerse, para después continuar en un sonido constante que taladraba sus oídos... y su corazón.

lunes, 2 de junio de 2014

Imagina

Puedes imaginarte las muchas cosas que te diría, mas no lo  haré.
No puedo y no debo hacerlo.
Aunque todos somos libres... así que tú imagina.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Quiero verte crecer

Éstas palabras... o poema, más bien, es para una amiga, una hermana, quien acaba de enfrentar la pérdida de un ser muy querido. Sé que siempre mantienes la vista hacia adelante y la conciencia de la fragilidad de la vida como algo positivo. Te quiero y te admiro. Gracias por formar parte de mi frágil y efímera vida.



Si lloras por mí, ahí estaré.
Si ríes por mí, también ahí estaré.
Si luchas por mí, desde donde esté sonreiré;
Y si cuidas por mí, siempre te agradeceré.

Sólo tengo un deseo egoísta:
que cuando nos volvamos a encontrar,
cuando los astros hayan girado y la tierra siga su curso,
me recuerdes y te recuerde
y podamos seguir caminando juntos.

Mientras llega ese momento, ten paciencia y crece feliz.




lunes, 19 de mayo de 2014

Cuerpo

Justamente cuando empiezo a pensar que ya te estoy entendiendo, haces algo para confundirme.  Cuando creo que por fin estamos conectados, me doy cuenta del peor modo posible que todo fueron ilusiones mías.

¿Por qué no puedo entenderte? Yo sé que tú no tienes la culpa, tú solamente reaccionas. Reaccionas a lo que yo te doy, a lo que hago. Sin embargo, el malentendido de esta ocasión es más difícil de sobrellevar.

Sé que no eres el culpable de que yo llorara, y a pesar de este problema, te quiero. Y sigo manteniendo mi compromiso de cuidarte y respetarte. Sólo me siento impotente.

Sin embargo, gracias por la ilusión. Ha sido el mejor regalo que he recibido hasta el momento. Aunque al final haya sido una confusión, pensar que podría cumplir mi sueño de ser la promotora de una nueva vida fue extasiante.

Seguir cuidándote. Seguiré amándote y respetándote. Para que pueda llegar ese día en el que no sean falsas esperanzas, sino una realidad. El día en que pueda decir: "Por fin he entendido a mi cuerpo, y hemos hecho las paces. Ahora tenemos un objetivo en común".


jueves, 15 de mayo de 2014

Marte

"Nunca pensé llegar a amarte...
Y ya estamo a amiércole"


Me encantan los chistes simples. Me río como vaca loca... Y muy seguido mis amigos se me quedan viendo. O mis alumnos.

Mis alumnos, felices resolviendo su problemario.
 Por cierto, Feliz día del maestro a mí. Para festejarme, mis queridos alumnitos me mandaron unas fotos con sus reacciones al problemario que les encargué de tarea. Vaya que saben lo que me gusta.

El gozo de un trabajo bien hecho

domingo, 11 de mayo de 2014

A.G.



Foto de mi "despedida".

A.G., pronto va a nacer. Y estaré ahí para recibirla, como espero estar mucho tiempo. La amoa desde antes de que nazca. Y pensar en ella me da sosiego y felicidad. 


Son esas cosas, esos gustos y fuentes de felicidad, a las que volteo cuando me entristezco. Vale la pena formar una Ivonne mejor para ella. Vale la pena reformar el mundo para ella. 


Por favor

Basta. Basta, por favor.

¿Cuándo me van a perdonar?
¿Cuándo se convencerá que no soy una enfermedad contagiosa que tenga que evitar?

Todavía lloro y espero. Espero ese perdón, que no ha llegado hasta el momento. Y que cada vez veo más lejano. Es algo que me ata, es un peso muerto que voy cargando y me hace más difícil avanzar.


¡Ya, de una buena vez, PERDÓNAME!

jueves, 8 de mayo de 2014

Mas allá del cuarto

¡Feliz cumpleaños a mí!

Y ¿qué mejor manera de festejar mi cumpleaños que con fiebre, mocos, dolor de garganta, y de cabeza?

La fiebre y la enfermedad me hacen recordar que estoy viva. Que soy una luchadora que hace todo lo posible por disfrutar, cuidar su cuerpo y dar felicidad. Que soy perfectible, y por lo tanto puedo alegrarme, puesto que las fallas realzan el mérito de los logros.

Doy gracias a todos los que ya me felicitaron, y a los que posiblemente no lo harán, por el simple hecho de estar ahí. (Claro que es un plus si leen esto)

Especialmente doy gracias por todas las personas que me han acompañado y me han enseñado algo. Aún falta mucho camino, pero no me agüito. Yo sigo siempre hacia adelante. Y espero que ustedes también.

martes, 6 de mayo de 2014

Agresividad

Vivir con animales de compañía es muy ilustrativo y normalmente nos puede ayudar a darnos cuenta, si somos receptivos, de las conductas primarias, las que nosotros también tenemos por el simple hecho de ser animales humanos.

Por ejemplo, los gatos son muy transparentes. Ellos no agreden porque odien al otro, agreden simplemente porque tienen miedo. Siempre.

Yang
Tengo un gato (Griffin) al que atacan otros gatos cuando sale a pasear. Le han arrancado uñas, le quitan la comida, lo muerden... En fin, tiene vida de gato. Hace poco, adoptamos a unos gatitos cachorro, de los cuales sólo se quedó uno, al que decidimos llamar Yang. Yang tenía entonces como 5 semanas y era muchísimo mas pequeño que Griffin. Sin embargo, Griffin no dejaba que se le acercara ni tantito. Le maullaba, le gruñía o le soltaba el arañazo si Yang lo miraba o caminaba hacia él. Lo mismo pasaba con Yang, pero hacia nosotros. La primera vez que los agarramos a él y sus hermanos, corrieron como si los estuviéramos persiguiendo con un hacha. Cuando se vieron arrinconados, nos rugieron e incluso escupieron para evitarlo (por cierto, es divertido ver escupir a un gato, ja, ja, ja). Y así cada vez, hasta que se convenció de que no le íbamos a hacer daño (y ahora no me lo quito de encima).


Al ver esto, me fijé en los demás animales. Mi perro ataca bicicletas y carros porque les tiene pavor. Una gata preñada es especialmente agresiva por el miedo que tiene de que la vayan a atacar a ella o a su descendencia. No obstante, me he dado cuenta que los animales sólo son agresivos cuando creen que se pueden defender (vamos, que tienen alguna oportunidad y no que están paralizados por el miedo).

Los tres hermanitos. Yang es el de arriba
De ahí me pasé a otros animales: mis adorados y odiados humanos. Y no fue muy sorprendente darme cuenta que hacen lo mismo, aunque en diferentes proporciones, e incluso mediante actitudes veladas. Por ejemplo, yo me peleo con mi concubino y lo ataco cuando tengo miedo de que me esté dejando fuera de su vida (Perdón... Intentaré ya no hacerlo). Veo a amigos que tienen miedo de ser inferiores, de no triunfar, que atacan criticando y diciendo chismes... Las novias de otros amigos que se enojan cuando no pueden pasar tiempo con ellas (o prefieren pasar tiempo en una fiesta o actividad en la que ella no participe) porque temen que su pareja no quiera estar con ellas.

En fin, podría escribir muchas líneas más de ejemplos, pero ya se me cansaron los brazos.

Sólo me queda una reflexión: la próxima vez que sienta que arqueo mi espalda, tenso mis músculos, afilo mis garras y enseño los colmillos, intentaré pararme en seco y preguntarme: ¿a qué le tengo miedo? ¿es justificada mi reacción agresiva?

En caso de que sea justificada, creo que alguien va salir con varias mordidas, arañazos y golpes.
Pero no espero encontrarme fácilmente una de esas situaciones.


jueves, 24 de abril de 2014

Concierto

Esta semana, después de mucho tiempo, regresé al canto.¡ Y vaya de qué manera!
Nada más y nada menos que con un curso maratónico de 5 días con el maestro Héctor Sosa, un contratenor sorprendente. El día de hoy vamos a ver que tal fue el resultado, con un concierto gratuito en el museo Arocena a las 7 de la tarde. Voy a cantar Che farò senza Euridice, de Gluck y otras más. Somos 10 cantantes, y por primera vez quiero invitar a todos mis conocidos (y no tan conocidos).
Así que si alguien va, mencione que vio el anuncio en este blog y se ganará un abrazo muy fuerte.

¡Besos y abrazos a todos!

lunes, 7 de abril de 2014

¡Vamos a hacer ejercicio!

Plática 1, día x.

-Oye, siento que no hago el mismo ejercicio desde que me regresé a mi tierra.
-Yo tampoco, quiero encontrar algo que hacer.
-¿Qué crees que sea?
-Yo me movía más en camión.
-Sí, yo también. Y caminaba más...
-Y nos íbamos en bicicleta a veces, también.

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Plática 2, día y.
- Tenemos que hacer cuentas de nuestro presupuesto.
- Me parece bien. A ver... ¿cuánto estaremos gastando de gasolina?
- Como unos 1500 al mes.
- ¡¿Qué?! ¡No manches, es demasiado! Ese carro gasta demasiada gasolina.

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Plática 3, día z.
- Me traje la bici que me regaló mi abuelo. Creo que sólo hay que arreglarla un poco.
- Mmm... (¿Un poco? Se cae de vieja)
- ¿Cómo la ves?
- Mmm...

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Plática 4, hoy.

- ¿Sabes? Por collarines como éste me empezaron a decir tortuga. ¡Mira, mira! se me levantan bien feo los cachetes.
- Mmm... ¿Y cómo te sientes?
- Pues todavía me duele.
- ¿Y cuándo vas a regresar al trabajo? ¿Cuánto te dieron de incapacidad?
- Tres días. Mañana regreso... Ahora tendré que soportar las preguntas de mis alumnos: "Miss, ¿qué le pasó?", "¿Cómo está?". Y todo por venirme a la escuela en bicicleta.


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Sí. No me caí, me tumbaron de la bicicleta hace unos cuantos días. Ya estoy mejor, pero aún duele. Hubiera disfrutado mucho mis días de incapacidad, de no ser por el dolor (y las probables consecuencias). Lo bueno es que el chipil de mi gatito bebé me hace compañía y se duerme conmigo cuando estoy acostada. (O sea, casi todo el día). Ah sí, y recordé mi obsesión por los videojuegos (¡Perdón por no hacer de comer ni recoger la casa! Tú eres el culpable, no debiste haber instalado ese juego...)

Pero aún así, sólo estoy esperando recuperarme para irme de nuevo en bicicleta a la escuela. Esos 12 km me hacen cosquillas. 


martes, 25 de marzo de 2014

Pijama

"Y por favor, quítate el pantalón para dormir, para poder entrar y violarte a gusto".

lunes, 24 de marzo de 2014

Derivada de Mimo respecto al tiempo.

"Las mujeres nos inspiran a realizar grandes obras, pero son ellas mismas las que nos impiden hacerlas" - Oscar Wilde

Leo lo que escribí hace años  y me pregunto si he cambiado.  Supongo que sí, pues las sensaciones y sentimientos que en ese entonces llenaban mis frases ahora se me antojan pueriles, a pesar de que recuerde muy bien lo que sentía (lo cual es toda una hazaña, mi cuerpo no me deja tener muy buena memoria, y mucho menos conmigo desvelándolo por escribir). 

Soy más... ¿aburrida?   Espero que no. Más seria, definitivamente. Me ocupo en otras cosas y tengo nuevas prioridades. El amor es algo completamente distinto ahora, no ligeras obsesiones marcadas con un deseo extremo de conectarse con alguien. Soy fiel sin siquiera proponérmelo. Quizá él me está ayudando, con su silencio y su pragmatismo. Quizá el hecho de que se aferre con tanta insistencia a la realidad y la practicidad me ayuda a no levitar tanto mientras sueño. O también puede ser que mi forma de pensar haya cambiado como resultado de haberme expuesto a tanto sufrimiento y enfermedades serias. Dicen que ese tipo de experiencias moldean a las personas. Otra posibilidad es que como ya he empezado a sanar, mi cuerpo y mi mente están mejor que hace algunos años. O también que estoy envejeciendo. Quiero con todas mis fuerzas cumplir mi rol de mujer en esta sociedad. 

He tenido varios blogs, todos con diferentes títulos, pero son comunes los que comienzan con "el país" o tienen alguna frase similar. Posiblemente sea porque son los espacios en los que dejo libre a mi gigantesco ego para que se pasee y esté a gusto, su propio país. De repente alguien lee lo que escribo, de repente nadie. A veces comparto los links, a veces no. Muchas veces lo que escribo ni siquiera tiene estructura... y está escrito totalmente en primera persona. No pretendo ser escritora, sólo me gusta escribir. Que lo hago del asco... es probable, depende del punto de vista. 

No dejan de sorprenderme esos cambios. 
¡Con una chingada, soy fiel!   (Sonidos de ahogo, ojos en blanco, caras de sorpresa...)

Tampoco puedo dejar de enfatizar en eso... me enorgullece, me sorprende, me gusta, me llena, me convence. Claro, soy una hija de su...    Exigente, mandona, desesperada (y desesperante), voluble, inconstante (y muchas otras cosas más... si las empiezo a enumerar me voy a deprimir), pero por fin he cambiado algo que pensé que nunca iba a cambiar. Y fue como dejar el cigarro. Así nada más. Debería de dejarle una notita en el refrigerador todos los días agradeciéndole... pero eso creo que es demasiado cursi para mí. Aunque he cambiado tanto, que realmente estoy considerando hacerlo.

Definitivamente he cambiado. Y como todo sale bien al final, sé que es para bien. 
Gracias.

domingo, 23 de marzo de 2014

Miedo

Por ahí dicen que cuando quieras hacer algo bien, la mejor forma de hacerlo es practicando. Y quesque echando a perder se aprende.

Pero, hay que aceptarlo. No es nada agradable echar a perder cosas (menos cuando es la comida que te tardaste tanto tiempo en hacer y que olvidaste guardar en el refrigerador), por lo que muchas veces (y me incluyo aquí), nos paramos en seco al momento de tomar una decisión o hacer algo por el miedo a regarla. 

Para todos esos que nos acosa ese miedo, lo aceptemos o no, tengo una pequeña reflexión (que espero leer seguido para que no se me olvide):

Claro que la vas a regar. Claro que te vas a equivocar. Es lo normal. (¡Bah! ¿esperabas algo distinto?) Por eso de nada sirve no hacer algo por el miedo a errar. Ese miedo siempre está ahí.

Pero, ¿sabes qué es lo mejor de todo?

Que no importa lo que hagas, y todas las precauciones que tomes, te vas a equivocar. Aunque creas que ya lo manejas perfectamente. Es humano. Es necesario.

Yo solía ser una persona muy perfeccionista (creo que aún lo soy un poco). Me daba terror mostrarle mi trabajo a las personas, esperando las peores críticas posibles. Y ese miedo me paralizaba. Me impidió buscar trabajo, por temor a que a nadie le fuera a gustar mi currículum. Me impidió escribir un artículo, por miedo a que no lo fueran a aceptar en la revista. Me impidió decirle a las personas que quería que ya no me sentía a gusto con ellas. Me impedía decir que no. Me petrificaba el miedo de hacer algo mal, o decir la verdad, no fuera a dejar de ser digna de aprecio. 

Pero me di cuenta que no valía la pena porque, a fin de cuentas, todo sale bien al final aunque no precisamente de la manera en que lo hubiera deseado en un principio. Quizá eso es lo más difícil de aceptar, que no puedes controlar lo que pase. Hay que dejar ir esas ansias de control. 

A disfrutar la vida como mi gatito
No dejes de hacer algo por miedo, porque después viene el arrepentimiento. Aunque aún esté presente ese miedo, ya no lo reconozcas como parte de ti mismo. Es algo fuera de ti, que no forma parte de tu esencia. Y reconoce su inutilidad. 

Ahora que ya lo puedo ver, que conozco las diferentes caras con que se presenta, puedo hacer algo por no dejarme controlar por él. Creo que tú también. 

Y tomo más riesgos. El miedo ya no controla mi vida.

Por ejemplo, mañana me voy a ir a vivir con mi pareja. No puedo decir que sería algo que voy a tomar a la ligera (definitivamente ahí no me gustaría aplicar el dicho de "echando a perder se aprende") pero tampoco voy a quedarme pensando en todos los pros y los contras infinitamente. Y que se entere quien se tenga que enterar, a fin de cuentas todo sale bien al final, ¿no? (bueno, eso espero...)



jueves, 6 de marzo de 2014

Confesiones

Sí. Lo acepto.

A veces me da un poco de vergüenza no bañarme todos los días.

Pero no dejo que tales pensamientos impuros me amedrenten, ni dominen mis impulsos.
Digo, todavía a veces siento el insano impulso de utilizar jabón y, no se diga, el shampoo...

O el desodorante y la pasta de dientes. Gulp.

Mas inmediatamente recapacito y vuelvo al redil. Recuerdo el pacto que hice con mi propio cuerpo, de cuidarlo, amarlo y respetarlo todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe. En las buenas y en las veces que comí ajo. O cuando tengo que acomodarme mi rebelde cabello en una trenza francesa.

Es entonces cuando pienso (como diría mi sabia madre, qué presumida):
Vale la pena, dejar de seguir a las multitudes en lo que "creen" que es lo correcto. Que la gente hable y diga. Nada de lo que puedan decir (u oler) es mas fuerte que mi determinación de procurar la mejor salud posible para mi cuerpo.

domingo, 2 de marzo de 2014

Tiempo

Hoy soy feliz, porque no existe ningún otro momento. Porque incluso el pensar en lo que voy a escribir forma parte de mi pasado. Y puedo ser feliz, aunque sea una pequeña fracción de segundo, porque ese es mi único presente.
Es entonces, cuando mi mente hace su magia. Puedo ver hacia atrás, hacia mi pasado que aún recuerdo, y recuerdo haber sido feliz en esas pequeñas colecciones de segundo. Y veo hacia adelante, hacia lo que aún no he vivido, y también me veo feliz. Porque sé que puedo ser feliz en ese ínfimo periodo de tiempo.

Soy feliz.

domingo, 12 de enero de 2014

La libertad del pensamiento

Conversaciones con mi subconsciente
[Fragmento]

El siguiente es un fragmento de un escrito que salió a borbotones de mis dedos. Es solamente una pequeña parte, porque el escrito completo lo guardaré en mi corazón, en el templo de mi mente, en donde ayudará a que siga puliendo mis orillas, para dejar de ser una piedra bruta y sacar la relucir la joya que todos llevamos dentro. Sin embargo, les comparto un poco.

Desde hace tiempo me he estado preguntando de qué forma puedo realmente ser libre. De hecho es una pregunta que me atormenta, porque el no saber la respuesta implica que no soy libre, puesto que ni siquiera sé que es lo que me esclaviza.

Cavilando al respecto, me di cuenta de que uno de mis principales verdugos es el pensamiento. Normalmente, ni siquiera estoy consciente de ellos, aunque es definitivo que tienen influencia en lo que hago, en lo que digo y  en los subsecuentes pensamientos que se presentan.

No tengo duda que el estado en que se encuentra nuestro ser físico interviene fuertemente en la cantidad y calidad de pensamientos que nos atosigan. Es como si estuviera inconscientemente reaccionando a nuestro estado interior. ¿Alguna vez alguien ha notado que comienza a ponerse de malas sin razón debido a una digestión deficiente? O la más común de todas... ¿debido al hambre?

¿De qué manera puedo liberarme de los pensamientos que sé que son simplemente respuestas fisiológicas al malestar físico? Y una pregunta más grande aún, ¿cómo puedo entonces diferenciar de un pensamiento meramente condicionado a uno verdaderamente volitivo?

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Estas preguntas y muchas más, han estado bullendo en mi cabeza desde entonces.
Es entonces que he llegado a variadas y muy extrañas conclusiones. Por ejemplo, que nuestro entorno, al estar completamente sujeto a nuestra percepción, no es real. Que nuestros pensamientos y nuestros sentidos son nuestros principales carceleros, porque temen que en el momento en que nuestra esencia se dé cuenta de lo irreal que resulta todo su entorno, pierda su cohesión, su fuerza interna, al haber estado viviendo una mentira.

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En el momento en que pensé que todo es irreal... la idea dejó de molestarme un poco. Un momento antes, me molestaba porque pensaba que había sido tanto tiempo tirado a la basura... porque la sensación de que nada es real me amenazaba de muchas maneras, porque en ese entonces yo basaba mi sola existencia en esa pre-concepción... que lo que está a mi alrededor es real. Pero entonces, ¿qué es lo verdadero?

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Y entonces, es cuando llego a conclusiones más esperanzadoras:
Que como si fuera el personaje principal de un juego de vídeo,  soy a la vez programador y diseñador del mismo.

Que lo que le da sentido a la existencia de ese personaje son sus decisiones. En cualquier momento, aquí, ahora, ayer y mañana.

Que la verdadera libertad depende del conocimiento. Porque al momento de conocer las reglas, puedes saber cómo darles la vuelta. Y en ese momento nos hacemos libres.

Y justamente un momento después, creo que todo esto ha sido simplemente otro producto de mi imaginación. Sin embargo, eso no le quita lo real, porque lo que es real lo decido yo.

E. c.